La salsa, ‘algo que se quedó para siempre’ 

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Después de estar varios meses desempleado y con una afección grave en la garganta a causa de un severo reflujo que lo dejó sin voz, Luis Araque decidió hincarse ante Dios y pedirle un milagro.

En tres meses no pudo cantar, por eso, le pidió al Todopoderoso una pronta recuperación de su padecimiento y posteriormente un trabajo estable en la música. “No quería dejar escapar mi sueño”.

Unas semanas después de esa petición, Luis recibió la llamada que cambiaría su vida y que reafirmaría, que su Dios era un ser de milagros.

Se arregló con prisa y antes de salir tuvo un encuentro que vaticinó su futuro.

Madre: “¿Hijo para dónde va así de arreglado?”

Hijo: Para una audición, mamá.

Madre: ¿Con quién?

Hijo: con el Grupo Niche

Madre: Bueno mijo, cuando venga celebramos.

Con esa fe que solo tienen las madres, le dio la bendición a su hijo, quien enfrentaría la cita más importante de su vida.

En ese momento Luis estaba desempleado, no tenía mucho dinero en sus bolsillos, así que su poderosa, pero armoniosa voz se convirtió en la pertenencia más valiosa para enamorar al maestro José Aguirre, director del Grupo Niche.

Capítulo 1: la música en las venas

Se crio en Sevilla, Valle, en medio de las canciones de Vicente Fernández y el ‘Charrito’ Negro. Ahí la música popular, esa que llaman de cantina, armonizó sus primeros años de vida.

Recuerda que la primera salsa que escuchó fue Cali Pachanguero. A sus 4 años, ese ritmo afrocaribeño logró calar en la piel del pequeño Luis, que tarareaba la melodía de esta canción en la que se exalta la magia de una ciudad donde él escribiría su historia. 

Cuando tenía 9 años su familia se trasladó a Palmira, Valle, ahí se enamoró de la salsa de “una manera loca”. Héctor Lavoe, Rubén Blades, el Grupo Niche y Fruko y sus Tesos, desbordaron su amor por este ritmo.

A esa edad ya tenía claro que quería cantar; sin embargo, una nueva decisión de sus padres de trasladarse a otra ciudad, lo pondría más cerca de hacer su sueño realidad.

Cali, la capital mundial de la salsa, era el escenario en el que empezaría dar sus primeros pasos hacia el legado de Jairo Varela.

 Armando Córdoba Robledo fue la segunda persona que creyó en su talento; este profesor, del colegio Ciudad Córdoba, descubrió que Luis tenía una habilidad desbordante para la música y que estaba hecho para cosas grandes.

Capítulo 2: un reality que cambió su vida

Córdoba fue la segunda persona que creyó en su talento, porque la primera fue su mamá, esa que no dudó en hacer una larga fila para que su hijo consiguiera un cupo para la audición del reality Factor XS, en el que se exaltaba el talento musical de los niños colombianos. 

Y fue así como en 2011, el nombre de Luis Araque se conoció en todo el territorio nacional.

“Cuando estaba en Factor XS, y tan solo tenía 14 años, me pedían más autógrafos de los que me piden ahora. Todo el mundo me reconocía en la calle. La gente quería un abrazo, una foto. Fue muy lindo”, recuerda.

Aunque no ganó, esta experiencia vislumbró lo que el destino tenía escrito para este joven que vivió toda su adolescencia en el barrio El Poblado, en el oriente de Cali, lugar donde también se formó como bailarín de salsa durante 4 años en la escuela de salsa Nueva Juventud.

Capítulo 3: del anonimato al estrellato

Con tan solo 16 años se convirtió en el cantante de la Orquesta La Fuga, esa fue su gran escuela para enfrentar el gran desafío que la vida le podría en frente pocos años después.

Luego de probar suerte en varios escenarios de la ciudad, Luis decidió emprender otro camino y le dijo adiós a La Fuga. No obstante, dejar la música no era opción.

Con tan solo 19 años, empezó a cantar en un bar, ahí destellaba su talento a ritmo de boleros, música romántica y su infaltable salsa.

Su amigo Miguel Cruz, de esos que la vida musical le permitió conocer, se convirtió en el puente hacia la fama.

“Él me dijo que iban a inaugurar un bar y que había posibilidad de que nos contratarán; sin embargo, teníamos que hacer el primer toque gratis y así poder cerrar el trato. Gracias a Dios dije que sí, porque ese día cambió mi vida para siempre”, relata Araque.

Cuando llegó al bar se encontró una cara conocida. Adriana Chamorro, la reconocida cantante del Grupo Canela, productora, directora musical y esposa de José Aguirre, director del Grupo Niche, estaba departiendo con unos amigos y disfrutó mucho de su presentación.

“Yo la vi con el celular en la mano. Grabó toda mi presentación y cuando terminé se acercó y me felicitó; tanto así, que cuando se despidió me preguntó si me gustaría hacer parte del Grupo Niche y yo le dije que sí. Después me preguntó si quería hacer una audición y le dije no porque ahí estaban los que tenían que estar”, respondió entre sonrisas, Luis, quien intercambió números de teléfono con Adriana.

Y aunque resalta que esa respuesta no la dio por falta de confianza, sí pensaba que era muy joven para enfilarse en el Grupo Niche.

 “Mi sueño estaba claro: yo sería cantante del Grupo Niche a los 30 años, pero jamás pensé lograrlo a los 19”.

Una semana después sonó el teléfono; el maestro José Aguirre lo invitó a una audición para ser vocalista del Grupo Niche. Recuerda Araque que ese día, “no tenía mucho dinero, pero me arreglé, cogí un taxi y llegué a audicionar. Estaba toda la familia Varela y a ellos les canté Sin Sentimiento y Cómo podré disimular”. Al terminar, Yanila, hija de Jairo Varela, me preguntó: “¿tienes pasaporte?”, y yo le dije que sí. Luego me dijo “no me llames que yo te llamo”.

Ese lunes, Araque se devolvió a su casa en MÍO- porque ya no había plata para devolverse en taxi- en ese trayecto, una llamada del maestro Aguirre le confirmaría que los milagros sí existen.

“Te doy la bienvenida al Grupo Niche”, le dijo el maestro Aguirre mientras sus orejas le “ardían”, su corazón se aceleraba y las ganas de gritar y celebrar invadieron su cuerpo.

“No hubo mucho tiempo de asimilarlo, porque a los pocos días estaba teniendo mi primera gira internacional. Antes de mi llegada a Niche yo solo había salido del país una sola vez y había ido a Ecuador y por tierra”. Viajaron al Pacífico, después Europa; recorrieron Suramérica, Centroamérica y Estados Unidos. 

Hoy, con 26 años, Luis asegura que Niche lo ha puesto en el mapa del mundo de la salsa, ya que ha podido cantar y compartir con ídolos de su infancia como Óscar de León, el Gran Combo de Puerto Rico y Gilberto Santa Rosa, además, le ha permitido brindarle una vida tranquila a su mamá y toda su familia.

“El Grupo Niche es un trampolín en el que uno mira cómo se tira, ya que es una gran escuela como persona y como artista”, destaca Araque, que sueña con ser un referente de esta agrupación como también lo son para él “Willy García, Javier Vásquez, Elvis Magno y Mauro Castillo.

Después de ganar junto a la agrupación el Latin Grammy 2023 a Mejor Álbum de Salsa, Luis asegura que su sueño es seguir a enamorando a los salseros del mundo y posicionar canciones como ‘Algo que se quede para siempre’, que ya acumula 216 millones de reproducciones en Youtube, y la cual es coreada en cada concierto con el corazón por todo su público. 

Diana Carolina Hernández Ramírez

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